Por Olga Rosario Avendaño, Pablo Chávez, José Carlos Nava, Ricardo Flores y Ricardo González
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentó durante el mes de enero, su más reciente diagnóstico sobre la medición de la pobreza en el país. La conclusión del estudio estableció que el incremento del número de personas en condiciones de pobreza está relacionado con dos factores esenciales: la crisis económica global del periodo 2008-2010 y el aumento en el precio de los alimentos. Sin embargo, el cálculo de Coneval dejó fuera causas que determinaron el reciente ascenso de los niveles de pobreza, tales como la inseguridad, la violencia, la migración y el cambio climático.
Es un conjunto de procesos estructurales que, a la par de la concentración del ingreso, la precariedad salarial, el desempleo y los efectos de una economía mundial de bajo crecimiento, han impactado en el aumento de la pobreza en México, coinciden estudios realizados por especialistas en el tema, y lo confirman testimonios de aquellas personas que lo están viviendo en carne propia.
La economía mexicana
El informe 2011 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para México, advierte de que persisten riesgos de volatilidad macroeconómica: “No obstante la recuperación del empleo, ésta se ha dado en los sectores donde los salarios son los de menor rango. La participación del sector informal en el empleo aumentó y la productividad laboral disminuyó”. La OCDE recomienda eliminar subsidios y proteger a la población pobre por medio de la transferencia focalizada y en efectivo de los apoyos.
Por otra parte la Inversión extranjera directa (IED), según cifras de la secretaría de hacienda ha disminuido en los últimos cuatro años 10 mil 975 millones de pesos, es decir: 35.96%.
Desde 2009 la IED fue afectada por la crisis económica en Estados Unidos, país donde se originó el 55% de los capitales en 2011, así como la inseguridad en varias zonas de la República.
INSEGURIDAD Y POBREZA
Según el estudio “El estado de la seguridad en América Latina, una aproximación a la evaluación situacional e institucional de la seguridad ciudadana en la región” del Programa de las Naciones Unidad para el Desarrollo (PNUD):
“La violencia y la inseguridad son en el estado actual de cosas, un condicionante para el desarrollo y para las estrategias de reducción de la pobreza. Los países y las personas más pobres son quienes están más expuestos a los hechos de violencia. Los pobres ven la inseguridad como un obstáculo para superar su situación de desventaja y los países pobres tienen más dificultades para resolver los problemas de violencia e inseguridad que aquellos que presentan mejores índices de desarrollo humano. (...) La prevención de la violencia y la reforma del sector de seguridad se convierten en consecuencia en una parte esencial de la lucha contra la pobreza y de la promoción del desarrollo humano”.
El "Índice Ethos de Pobreza 2011” incorpora a la medición de la pobreza variables del “entorno” como seguridad pública y medio ambiente para intentar una visión más integral del fenómeno de la violencia: “De acuerdo a esta visión, la pobreza se expresa tanto en las limitaciones que sufre un individuo para satisfacer sus necesidades de ingreso, educación, vivienda y servicios básicos, como aquellas que imperan en el ámbito colectivo (salud pública, institucionalidad, economía, democracia, seguridad pública, igualdad de género y medio ambiente), y que impiden su pleno desarrollo como persona. La consideración de las variables de entorno en una medición de pobreza se justifica, además, porque representan las condiciones que deben imperar en una sociedad para superarla”.
La conclusión del estudio es que los países que presentan entornos institucionales endebles son los más pobres de acuerdo al Índice Ethos de Pobreza. Sobre el caso particular de México establece que “debe ocuparse fundamentalmente de la seguridad” para mejorar su pobreza de entorno.
En México en los últimos cuatro años, los homicidios relacionados al crimen organizado aumentaron 400% y los secuestros y las extorsiones se incrementaron 100%, según cifras del estudio“8 Delitos primero, Índice delictivo Cidac”
El estudio del Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C. (CIDAC) considera que hay ocho estados donde los delitos han tenido un alto impacto en los últimos años: Michoacán, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Coahuila, Morelos, Tamaulipas y Guerrero.


