viernes, 9 de marzo de 2012

VIOLENCIA Y SEQUÍA EXPANDEN POBREZA EN MÉXICO

Por Olga Rosario Avendaño, Pablo Chávez, José Carlos Nava, Ricardo Flores y Ricardo González

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentó durante el mes de enero, su más reciente diagnóstico sobre la medición de la pobreza en el país. La conclusión del estudio estableció que el incremento del número de personas en condiciones de pobreza está relacionado con dos factores esenciales: la crisis económica global del periodo 2008-2010 y el aumento en el precio de los alimentos. Sin embargo, el cálculo de Coneval dejó fuera causas que determinaron el reciente ascenso de los niveles de pobreza, tales como la inseguridad, la violencia, la migración y el cambio climático.

Es un conjunto de procesos estructurales que, a la par de la concentración del ingreso, la precariedad salarial, el desempleo y los efectos de una economía mundial de bajo crecimiento, han impactado en el aumento de la pobreza en México, coinciden estudios realizados por especialistas en el tema, y lo confirman testimonios de aquellas personas que lo están viviendo en carne propia.

La economía mexicana

El informe 2011 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para México, advierte de que persisten riesgos de volatilidad macroeconómica: “No obstante la recuperación del empleo, ésta se ha dado en los sectores donde los salarios son los de menor rango. La participación del sector informal en el empleo aumentó y la productividad laboral disminuyó”. La OCDE recomienda eliminar subsidios y proteger a la población pobre por medio de la transferencia focalizada y en efectivo de los apoyos.

Por otra parte la Inversión extranjera directa (IED), según cifras de la secretaría de hacienda ha disminuido en los últimos cuatro años 10 mil 975 millones de pesos, es decir: 35.96%.

Desde 2009 la IED fue afectada por la crisis económica en Estados Unidos, país donde se originó el 55% de los capitales en 2011, así como la inseguridad en varias zonas de la República.

INSEGURIDAD Y POBREZA

“La violencia y la inseguridad son en el estado actual de cosas, un condicionante para el desarrollo y para las estrategias de reducción de la pobreza. Los países y las personas más pobres son quienes están más expuestos a los hechos de violencia. Los pobres ven la inseguridad como un obstáculo para superar su situación de desventaja y los países pobres tienen más dificultades para resolver los problemas de violencia e inseguridad que aquellos que presentan mejores índices de desarrollo humano. (...) La prevención de la violencia y la reforma del sector de seguridad se convierten en consecuencia en una parte esencial de la lucha contra la pobreza y de la promoción del desarrollo humano”.

El "Índice Ethos de Pobreza 2011” incorpora a la medición de la pobreza variables del “entorno” como seguridad pública y medio ambiente para intentar una visión más integral del fenómeno de la violencia: “De acuerdo a esta visión, la pobreza se expresa tanto en las limitaciones que sufre un individuo para satisfacer sus necesidades de ingreso, educación, vivienda y servicios básicos, como aquellas que imperan en el ámbito colectivo (salud pública, institucionalidad, economía, democracia, seguridad pública, igualdad de género y medio ambiente), y que impiden su pleno desarrollo como persona. La consideración de las variables de entorno en una medición de pobreza se justifica, además, porque representan las condiciones que deben imperar en una sociedad para superarla”.




La conclusión del estudio es que los países que presentan entornos institucionales endebles son los más pobres de acuerdo al Índice Ethos de Pobreza. Sobre el caso particular de México establece que “debe ocuparse fundamentalmente de la seguridad” para mejorar su pobreza de entorno.

En México en los últimos cuatro años, los homicidios relacionados al crimen organizado aumentaron 400% y los secuestros y las extorsiones se incrementaron 100%, según cifras del estudio“8 Delitos primero, Índice delictivo Cidac”

El estudio del Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C. (CIDAC) considera que hay ocho estados donde los delitos han tenido un alto impacto en los últimos años: Michoacán, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Coahuila, Morelos, Tamaulipas y Guerrero.




Cabe destacar que dos de los estados que aparecen en esta lista del impacto de los delitos también se encuentran entre las entidades federativas que entre 2008 y 2010 tuvieron los mayores aumentos en el número de personas en situación de pobreza: Chihuahua y Tamaulipas, cada una con un incremento de 1.1 a 1.3 millones de personas pobres.

Del fenómeno de la violencia en México, no se escapa ninguna clase social. Hay casos de familias con poder adquisitivo alto que decidieron, como en Ciudad Juárez, irse de México para poner a salvo sus vidas, lo que ha impactado en la economía del país porque ahora ya no invierten aquí.

Según el estudio de percepción “Impacto de la seguridad en México” realizado por la American Chamber el 8% de los encuestados dijo que ha considerado trasladar sus operaciones a otro país debido al panorama de inseguridad y el 27% de las empresas ha reconsiderado su inversión en México debido a la situación de inseguridad en 2010, exactamente el mismo porcentaje que en el año anterior.

Otros, quienes no cuentan con recursos se quedan a sortear la inseguridad que a diario se vive en este país, son tan bajos sus recursos que no tienen esperanzas económicas para irse a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de trabajo y se tienen que quedar a enfrentar la sequía que día a día los deja sin alimentos.

POBREZA Y SEQUÍA

La sequía, trae como consecuencia la nula producción y posteriormente hambre entre los habitantes. En comunidades de Durango, como en otros estados del norte del país, la alerta amarilla se encendió ante el fenómeno de la sequía. Don Carmelo Cervantes de la comunidad de La Guajolota de aquel estado, explica que algunos habitantes decidieron dejar lo poco que tenían y migrar hacia el estado de Nayarit, donde tienen la expectativa de encontrar trabajo en las costas de aquella entidad.

Don Carmelo recuerda que durante la última semana de febrero salieron dos autobuses cargados de habitantes de La Guajolota para dirigirse a Nayarit, “unos, decidieron irse con familias, otros las dejan aquí por la escuela”. Los que se quedan esperan que en algún momento les llegue dinero y comprar alimentos para llevarse a la boca.

La Guajolota poco a poco se está despoblando, es una comunidad duranguense que tienen unos 100 habitantes, pero por ahora hay un poco menos de la mitad de su población. Don Carmelo espera que pronto vuelvan los que se fueron, aunque los que no dejaron familia, no tienen a qué volver, porque cada vez es menos habitable, pues les falta algo indispensable para todo que tenga vida: El agua.

En esa misma población se encuentra una de las autoridades de la población, Don Ricardo Soto Aguilar, quien menciona que las reservas se empiezan a agotar. “Yo creo que casi ya se acabaron. Ahorita casi ya no tenemos. Donde compramos es en la tienda Conasupo. Y luego también ya van los precios muy altos. Y luego como no tenemos trabajo está peor. ¿Cómo comprar? Hay mucha gente que no tiene ni cómo. A’i andan también. Hay gente que tiene que vivir con otra gente y a’i les ayudan para que coman”.

Otro habitante, pero de Temoaya, municipio del Mezquital, Durango, Carlos de la Cruz, menciona que la temporada de lluvias pasada no fue buena. “La cosecha no se levantó. Falta lluvias y el granizo que pegó”, fueron los detonantes para que a estas alturas del año no tengan los suficientes granos básicos para alimentarse, ni el forraje necesario para darle de comer a su ganado, por lo que éste se está muriendo y lo poco que está de pie lo están vendiendo a precios irrisorios.

“Se acabó el pasto, las vacas se me estaban muriendo. Vendí algunas (vacas) para darles de comer a otras. Tenía como cincuenta cabecitas de ganado y tuve que vender como veinte. El kilo de carne lo tuve que vender en cuatro pesos”.

Resignado comenta que si no llueve y falta alimento en su casa, “voy a tener que vender todas (las vacas)”. Por ahora el kilo de carne de becerro cuesta 4 o 5 pesos, cuando la vaca está buena hasta en 10 o 12 pesos”.

En Durango, la sequía afecta a 80 mil familias distribuidas en mil 250 comunidades. La parte más aguda de los efectos se ha resentido durante los últimos dos meses. Uno de los impactos ha sido el incremento en los casos de desnutrición infantil. Desde principios de año, la Secretaría de Salud estatal realiza un diagnóstico sobre la situación de emergencia alimentaria prevalente. Hay 2 mil 500 niños menores de cinco años en riesgo potencial y 600 de ellos ya presentan un grado inicial de desnutrición.

De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), entre los estados que han logrado disminuir la pobreza, se encuentra Durango, sin embargo, los habitantes de La Guajolota y Temoaya, no logran ver que eso suceda, para ellos la situación de pobreza va en aumento y sí la sequía continúa en unos dos años podrían ser pueblos fantasmas.

El informe más reciente de la Comisión Nacional del Agua (CNA) sobre la extensión de la sequía en el territorio nacional muestra que desde el segundo semestre del año 2010, todos los grados establecidos de sequía se incrementaron. Más del 50% de la superficie del país evidencia un nivel de sequía extrema. Mientras que la sequía severa se extiende a más del 75%.

En México entre 2008 y 2010 la población en situación de pobreza pasó del 44.5% a 46.2%. Esto significa que, según la medición de pobreza 2010 del Consejo Nacional de Evaluación de ha Política de Desarrollo Social (CONEVAL), hay 52 millones de personas en situación de pobreza en el país.

Pese al aumento de pobres, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Olivier De Schutter, destacó en conferencia de  prensa el desempeño del programa Oportunidades que ofrece ayuda al 10% de la población mexicana y lo consideró una herramienta para combatir la pobreza y el hambre.

Aunque Oportunidades no atiende a personas como Don Carmelo y Carlos, porque a ellos no los consideran estar en pobreza, porque “cuentan” con ganado –que se les está muriendo y tierras para cultivar que no producen por la falta de agua--, pero además dentro de las reglas de elegibilidad para dicho programa no se toman en cuenta situaciones extremas del campo.

Don Carmelo dice que nadie ha volteado a verlos, han enviado mensajes a las autoridades, pero “no han enviado nada pa’aca, ni nada de dinero, nada”.

Por lo pronto, en La Guajalota, sus habitantes, a través de las autoridades municipales han solicitado recursos para comprar tinacos y tenerlos listos para almacenar agua de lluvias en la próxima temporada, pero hasta el momento, no ha llegado nada.

Por su parte el especialista en migración extranjera del Centro Investigaciones y Docencia Económicas (CIDE), Jorge Durand explica que la migración como consecuencia de la violencia es un fenómeno que ya se presenta en familias de nivel medio y alto de estados del norte de México. Decenas de familias han decidido migrar hacia Estados Unidos, lo que genera incertidumbre en la economía mexicana.

Explicó en entrevista que el fenómeno de la violencia de los últimos años ha provocado dos cosas: estancamiento de la migración en sectores pobres y migración de familias de clases económicamente altas, las primeras se detienen para irse a Estados Unidos ante el temor de ser secuestrados y porque las condiciones para encontrar trabajo ya no son las mismas que hace unos 10 años para emigrar.

En la actualidad cruzar la frontera de manera irregular cuesta unos 45 mil dólares, aproximadamente 3 años de trabajo con un salario mínimo, por lo que cada vez es más complicado tener acceso a ese dinero y por ello los pobres optan por quedarse en México, dice el investigador.

Anteriormente, “la familia que estaba en Estados Unidos enviaba el dinero para que se fueran los que estaban en México y poco a poco recuperaban ese dinero, pero ahora las condiciones son distintas, ya no se tiene trabajo para juntar ese dinero”.

Mientras que las familias de clase alta emigran hacia Estados Unidos para evitar ser víctimas de la violencia que se genera en sus ciudades y son “los jefes de familia quienes manejan los negocios que dejan aquí, ya sea por teléfono, internet o viajan de manera constante”.

Lo anterior genera una desconfianza en cuanto a las inversiones, “tiene un impacto económico muy fuerte que esta gente se vaya, porque en vez de estar comprando casas aquí (en el país), están comprando casas allá (en Estados Unidos), están sacando dinero del país para invertirlo en el extranjero”.

Detalló que estadísticamente la migración va a la baja desde que la violencia ha aumentado en el país, por ejemplo, en el 2007 se tienen registros de que los mexicanos que se iban a Estados Unidos eran 7 millones, para el 2010 bajo medio millón.

Por otra parte, al relacionar la pobreza con la violencia, Durand dice que ésta se puede ver que ante la falta de oportunidades para emplearse, los jóvenes que viven en la pobreza, “son carne de cañón” para los delincuentes, “ellos son los que mueren, porque a pesar de tener las mejores armas, no están entrenados (para usarlas) y son los primeros en morir”.

También comentó que la violencia tiene impactos distintos de acuerdo a las regiones y sectores sociales, en los sectores populares, inhibe la migración, en los sectores altos, la genera, es decir, “la gente sale, se va”.

Detalló que como consecuencia de la violencia, existe migración interna, misma que también es llamada como desplazamiento, por ejemplo Ciudad Juárez, entre 2000 y 2010 prácticamente no creció, era una ciudad que crecía siempre, a ritmos muy altos y ahora, prácticamente no ha crecido.
Ciudad Juárez, ni siquiera ha crecido por crecimiento natural, es decir por nacimiento, lo que quiere decir que la gente se está saliendo, está migrando, pero al interior del país.

Así como en Ciudad Juárez, también en Durango existe desplazamiento de manera regular, por las condiciones climáticas, mismas que requieren de una política pública para solucionarlas.

La suma de factores como crisis económica mundial, cambio climático e inseguridad parece determinante en el incremento de la pobreza creando un círculo vicioso de marginación como nos relata Pedro Torres, líder comunero del municipio de agua fría del municipio de san José de Bachinilla en el municipio de Chihuahua y presidente del frente democrático campesino: “Yo creo que todo se conjuga, lo problemas traen otros problemas en la sierra tarahumara después de la explotación del bosque que degeneró en un problema social muy fuerte en las familias indígenas de desintegración eso afecta el poder adquisitivo de las familias y que muchas veces las familias pueden ser utilizadas por el mismo narcotráfico para la producción de los enervantes”

En Junio de 2011 fue promulgada la reforma constitucional en materia de derechos humanos que implica que todas las autoridades tienen la obligación de promover y garantizar los derechos humanos entre los que se encuentra el derecho a la alimentación. Ante este panorama el presidente ejecutivo del Consejo nacional de evaluación de la política de desarrollo social (Coneval), Gonzalo Hernández Licona, dijo que recomendarán al próximo jefe del ejecutivo federal y a los nuevos legisladores incluir el tema del derecho a la alimentación en el Plan Nacional de Desarrollo:  


El próximo jefe del ejecutivo federal y los  nuevos legisladores deberán considerar el tema de derechos humanos como parte del Plan Nacional de desarrollo y como parte de programas sociales. Esto traerá consigo una medición de la pobreza basada precisamente en los derechos sociales.

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